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La privacidad en Japón: saca tus palillos de mi sushi

Un trabajador de cuello blanco y su espacio

El concepto de privacidad que existe en Japón abarca diferentes aspectos de la vida cotidiana como pueden ser nuestro espacio personal, nuestras posesiones, nuestro cuerpo de manera física, algo que para nosotros es básico. Sin embargo, el concepto de privacidad japonés es tan amplio que va más allá de lo que nosotros conocemos por vida privada. ¿Puedo tocar pero no mirar? ¿Tengo mi espacio personal pese a no poder ni moverme? Son las dudas que me asaltaron cuando comencé a aprender más sobre la privacidad en Japón. Ahora que se acerca el verano y mucha gente planea viajar a Japón he decidido escribir esta entrada para aclarar dudas y conceptos. ¿Qué es privado en Japón?

Antes de definir el concepto de privacidad en Japón, lo primero que hay que tener en cuenta es que no existe el mismo significado para un concepto en Japón y el mismo en el extranjero. Muchos conceptos son creados en culturas determinadas y no se pueden aplicar a otras culturas, menos aún si estas otras culturas tienen ya su propio concepto asimilado. El tipo de privacidad que vamos a tratar en esta entrada es el de 'Derecho a ser dejado solo', creado en EE.UU. en 1890, un tipo de privacidad que ya existía en Japón pero que no se entendía de igual manera. Para una sociedad individualista como la estadounidense, el concepto de privacidad no puede tratarse de igual manera que para una sociedad orientada al grupo como la japonesa.

La privacidad según distintas culturas

El crisantemo y la espada, probablemente el libro sobre historia/cultura japonesa más famoso en occidente y que muchos de nosotros hemos leído cuando empezábamos a preguntarnos ¿Qué es Japón? No hay que olvidar que este libro fue escrito por un autora occidental, y por ende, desde una mentalidad occidental que pretendía entender la cultura japonesa desde un contexto que no es el suyo. Error que siguen cometiendo autores e investigadores aún hoy día. Su autora, Ruth Benedict, afirma en su obra que la privacidad no existe en Japón.

El motivo de tal afirmación podría ser el hecho de que los japoneses no incluyen la palabra 'Privacidad' en su vocabulario, teniendo que importar en los años 60 el término anglosajón privacy (プライバシー). Que no exista la palabra no quiere decir que no exista el concepto, aunque este sea muy diferente a lo que nosotros conocemos como privacidad. Para nosotros, la privacidad la imponemos utilizando barreras físicas, mientras que para los japoneses, la privacidad es creada con barreras mentales. Es algo complicado de entender, por lo que he seleccionado algunos ejemplos que podemos encontrarnos en la vida cotidiana japonesa.

Ejemplos de privacidad en Japón

Japoneses durmiendo en el tren
Derechos: Flickr (mshades)

Al igual que en nuestra cultura, el cuerpo humano tiene su privacidad en Japón. Sí, los japoneses experimentan contacto físico como cualquier otra cultura del mundo (y así aprovecho para derribar el estereotipo de que los japoneses no se tocan), pero hay situaciones y contextos como cuando te presentas a alguien o te encuentras en situaciones formales en las que la privacidad se acentúa y la distancia física crece. Observa cómo de diferente es el concepto de privacidad para nosotros y para los japoneses, que en las situaciones anteriormente citadas, nosotros hacemos contacto físico mediante abrazos o apretones de mano mientras que los japoneses evitan el contacto físico. Sin embargo, si salimos de ese contexto, en Japón puedes quedarte dormido en el hombro del desconocido que tienes al lado en el tren sin que esto suponga una invasión del espacio personal, algo que para nuestra cultura sí lo sería. Continuemos con el ejemplo del tren. En este contexto, mirar directamente a los ojos sería invadir la privacidad de la otra persona e incluso está considerado de mala educación.

Otro ejemplo que muestra las diferencias culturales en cuanto a la privacidad de nuestro cuerpo es el baño público mixto, donde un extranjero ajeno a la cultura japonesa podría pensar que la privacidad no existe. En los baños públicos japoneses no existen las barreras físicas. Todo el mundo, hombres y mujeres, disfruta de su baño a la vista del resto. Esto fue así hasta hace 60 años, cuando debido a la ocupación norte americana, algunos conceptos y aspectos de la vida y cultura japonesa fueron masacrados.

La forma de privacidad en la que más interés he mostrado ha sido la de las relaciones sociales y la información que mostramos a los demás. Según una encuesta llevada a cabo por el investigador Makoto Nakada en su publicación Japanese conceptions of privacy, más del 70% de los japoneses quieren compartir sus asuntos privados con gente cercana emocionalmente y amigos. Los japoneses tienen un gran control sobre su vida privada gracias a la dicotomía uchi y soto, con la que racionan y seleccionan el tipo de información personal y emociones que muestran al exterior. En contextos de uchi, al encontrarse entre personas de su mismo círculo, los japoneses mostrarían sus verdaderas intenciones y su información más privada, mientras que en contextos de soto, los japoneses muestran su información e intenciones de manera limitada al encontrarse ante desconocidos. La privacidad en las relaciones sociales es una barrera mental, incluso lingüística.

En cuanto a los objetos, los japoneses respetan las pertenencias del resto, algo que explicaría el bajo índice de hurtos en Japón. Por ejemplo, si nos referimos a los hogares, nosotros estamos acostumbrados a imponer unas barreras físicas (muros, vallas) con las casas vecinas, delimitando mucho más nuestro territorio (y dificultando el paso de los cacos, claro), pero en Japón nos encontramos con que muchas veces esas barreras no existen. Por ejemplo, desde el jardín de la casa de mis suegros puedo pasar sin problemas al jardín del vecino. Sin embargo, pese a no existir una barrera física, sí que existe también una barrera mental que nos hace comprender los límites entre qué es lo nuestro y qué es lo de los demás.

También nos encontramos con un diferente significado de privacidad en cuanto al tiempo. Sí, nuestro tiempo. Es algo que muchas veces se nos escapa, pero que siempre está ahí. Según la publicación The Internet and Japanese conception of privacy, el concepto que nosotros tenemos sobre nuestro propio tiempo y la privacidad es muy diferente al del concepto entendido por los japoneses. Cuando hablamos de privacidad entendemos que se trata de proteger nuestro espacio, pero no pensamos en nuestro tiempo. La privacidad del tiempo libre es muy distinta en Japón. Por ejemplo, en el trabajo, el tiempo libre tal y como nosotros lo conocemos no existe, y este es a menudo invadido por el tiempo dedicado a jornadas de convivencia con nuestros compañeros de empresa (conocido también como alcoholizarse). Es algo que en nuestra cultura es inviable, ya que consideramos el tiempo libre como algo muy importante en nuestras vidas.

Sería muy interesante analizar el concepto de tiempo libre en la cultura japonesa en futuras entradas, ¿no crees? Como has podido comprobar, lo que para unos podría ser un claro ataque a su privacidad, para otros no implicaría ningún problema. ¿Crees que serías capaz de convivir con el concepto de privacidad que existe en Japón? ¿Qué ocurriría si lo aplicáramos a tu sociedad, tendría éxito o fracasaría?

Derechos portada: Flickr (jamesjustin)
Créditos a @pendragoncillo por el toque gastronómico al título.
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Sobre Ernesto Calero

Cuando llegué a Japón entendí que estábamos hechos el uno para el otro. Decidí compartir en un blog todo lo que veía y aprendía de Japón. Ahora estoy en busca y captura por soplón.
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4 comentarios :

  1. Hola, está muy buena tu entrada y estoy de acuerdo con el concepto de las barreras mentales que se tienen por aquí. Saludos.

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    1. Hola Daisuki! Creo que cada cultura y sociedad se adapta a su entorno para crear su propia forma de privacidad, y la de Japón es muy interesante!

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  2. Interesantísimo tu artículo, como siempre, y muy didáctico. Es increíble lo que distan nuestras culturas y las costumbres de unos y otros, y es por ese contraste que Japón me resulta tan atractivo.

    Por cierto, que el ejemplo del tren me ha sorprendido bastante; a mi se me duerme un desconocido encima y salgo corriendo, jajaja.

    ¡Un saludo!

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    1. No te preocupes! Es normal dormirse en el hombro de otro pero no te creas que pasa siempre! A mi solo me ocurrió una vez, así que es menos común de lo que parece ^^U

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