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La historia de un domingo en Tokio


El despertar

Aunque ya lleve fuera algo más de una hora, es a las siete de la mañana cuando el Sol se coloca en esa posición que justamente la cortina no llega a tapar y se da el capricho de despertarme un día más. Me incorporo y escucho risas. Pienso que debe tratarse de jóvenes que vuelven a casa con algo de resaca en el primer tren de la mañana. Uso mi mano izquierda para apartar la cortina y ver la cara de los que viven de noche y duermen de día, pero descubro que se trata de dos chicos muy jóvenes ataviados con sus uniformes de béisbol. Ambos van en bicicleta y llevan sus cascos en la canasta delantera. Quizá se dirijan a un entrenamiento o partido de la liga del distrito. Llevan un macuto con el nombre de su instituto, el cual no alcanzo a ver. Pienso que si no puedo ver el bordado de sus macutos aun menos podría ver la cara de esos borrachos que en un principio imaginé.

Aún faltan casi dos horas para que suene el despertador del teléfono móvil de Yuko, pero a mí ya me pesa el futon, necesito estirar las piernas. No tenemos ninguna bebida que sirva de desayuno, por lo que acompaño con agua un bollo con pepitas de chocolate que sobró ayer. Compramos un paquete de estos por 98 yenes en un Family Mart y no me arrepiento. Estoy sentado en el suelo de parqué del salón mientras me termino el bollo y respondo notificaciones de Twitter y otras redes sociales. No aguanto más de diez minutos en ese estado. El salón está tan vacío que hasta el silencio es invadido por su propio eco. Me abrigo lo mejor que puedo y salgo a la calle, recibiendo un golpe de frío que me hace recordar por qué tendría que haber comprado ese chaquetón la semana pasada, y la anterior.

He quedado dentro de unas horas, pero con mi salida la casa se queda vacía y no estoy acostumbrado a tanta intimidad. Doy un paseo por el barrio al que recién llegamos ayer haciendo algo de tiempo. Es todo nuevo para mí, incluidos algunos sabores de las bebidas que ofrecen las máquinas expendedoras cercanas. Localizo las más baratas y me despido de ellas hasta el verano. Las tiendas están cerradas todavía, algunas hoy no abrirán, pero puedo reconocer a qué se dedican. Es un barrio poco reformado, aún se aprecian muchos negocios y viviendas con fachadas que recuerdan al período Showa. Quizá eso explique los precios tan baratos que tienen las fruterías que estuvimos viendo hace unos días. Pero todo en conjunto crea una atmósfera acogedora y que te invita a pasear por sus calles. Tan sólo necesito una lejana melodía tocada con un koto para ponerme a tono, pero ya me encargo yo mismo de poner la banda sonora al momento.

Creo haberme perdido hasta que me encuentro con la decoración exterior de una casa familiar en la que me fijé minutos antes. De sus ventanas cuelgan juguetes de madera, marionetas y balancines. Estos también están sobre la acera rodeando la puerta de entrada y en un pequeño jardín que hay a la derecha. Parecen haber sido repintados a mano, aunque de manera poco profesional. No me detengo ni siquiera a hacer fotos, pienso que si alguien ve a un nuevo inquilino haciendo fotos a una casa puede resultar sospechoso y sigo mi camino. Además, tengo que encontrar la calle paralela a las vías del tren y que me va a conducir, sin pérdida, a la estación. Es hora de cambiar de aires.

Es hora de cambiar de aires


Japonesas en una estación de tren
Derechos: Flickr (sobri)

Subo al andén y distingo algunos de los tejados de casas y negocios antes de que el tren me robe la vista aérea de los alrededores de la estación. La velocidad con la que pasa el tren deja una fuerte, aunque breve, corriente de aire que hace que todos los que estamos en primera fila bajemos un poco la cabeza para no despeinarnos demasiado. Se nota que es domingo, hay bastantes asientos libres. Sin embargo, es la primera vez que tomo esta línea y todavía tengo que aprender el 'volumen de carga' que lleva según qué días de la semana. Los asientos al menos tienen calefacción y parecen de terciopelo comparados con el parqué en el que empecé el día.

Frente a mí se sienta un chico bastante moderno desde el punto de vista occidental, pero muy estándar si lo comparamos con jóvenes de su edad. Su mirada se dirige en ocasiones a la pantalla de su teléfono móvil y en ocasiones a mí. Parece estudiarme, fijándose sobre todo en mis zapatillas. Me quedo con las ganas de saber si el sonido del obturador electrónico de su teléfono fue para fotografiarse a sí mismo, o me estaba haciendo una foto a mí. Nos bajamos en Shinjuku y nuestras vidas se separan para siempre.

Tan sólo con salir de la estación me doy cuenta de los dos mundos que separan sólo dos líneas de tren. De ver paredes cubiertas de enredaderas y chapas oxidadas que hacen de parasol en algunas ventanas, a ver pantallas gigantes e información visual y auditiva que inundan todas las calles próximas a la estación. Me pregunto a qué artistas estarán publicitando hoy los anuncios de los camiones. También me pregunto si todas esas personas que están esperando a alguien dedican un segundo de su vida a prestar atención a tal publicidad. Entre todos ellos busco a la persona con la que he quedado, un chico no muy alto con el cabello negro y bastante crecido. No estoy de suerte. Muchos de los chicos que hay a mi alrededor llevan casi el mismo peinado. Él me encuentra a mí.

"おお、エル!ごめんね、遅くなっちゃって。。。"
"Oh, Er! Perdón por llegar tarde..."

Se disculpa pese a haber llegado a tiempo, pero yo he llegado antes que él y sabe que me ha hecho esperar. Le respondo con lo propio.

"いや、全然気にしないで。着いたばかり。"
"Qué va, no te preocupes. Acabo de llegar."

Pese a llevar varios minutos esperando, creo haberle respondido de la mejor forma posible para equilibrar sus palabras de disculpa. Si no le miento diciéndole que acabo de llegar estoy seguro de que va a intentar arreglar su 'descortesía' invitándome a comer. Le conozco bien. Visitamos algunas tiendas de instrumentos musicales, vemos precios y apuntamos todo aquello que necesitamos, o que más bien, nos creamos la necesidad de tener. En cualquier caso, no compramos nada, pero la mañana ha sido un deleite para la vista y para los oídos.

Tokio desde las alturas

Skyline Tokyo
Derechos: Flickr (chrisjongkind)

Es la hora de comer y las callejuelas de la zona Este de la estación están impregnadas de diferentes aromas que se convierten en sabores al cruzar la puerta de cualquier restaurante. Puedo distinguir curry y yakiniku, pero finalmente vamos a comer un plato recomendado 'para rockeros' y que recibe el nombre de staminadon. El restaurante se encuentra bajo tierra y tenemos que bajar unas escaleras tras cruzar la puerta de entrada. Nos recibe una chica joven que nos invita a que tomemos asiento y esperamos a que nos traiga el menú. No hace falta, nuestro plato se encuentra ya recomendado en cada una de las mesas con una imagen que ilustra su contenido. Carne de cerdo, arroz y algo que no alcanzo a distinguir qué es, aunque a mí me parece el gyudon de toda la vida. Descubro que efectivamente es un lugar de reunión para amantes de la música. En el local hay algunas guitarras apoyadas en un rincón y que pertenecen a algunos de los clientes.

Son cerca de las tres de la tarde y nos despedimos. Aún faltan dos horas para que anochezca y no puedo perderme una puesta de Sol desde el mirador del edificio metropolitano del gobierno. Es un edificio lleno de ventanas que parece mirarse en un espejo debido a su perfecta simetría. No puedo venir a Shinjuku y no ver Tokio bajo el anochecer. Por el camino encuentro a algunos vagabundos que ya han visto demasiados atardeceres desde el mismo lugar. Uno de ellos tiene un carro con una gran montaña de latas vacías y una torre de revistas de manga. El resto de personas con las que me cruzo son oficinistas y algunos turistas que regresan del lugar al que voy.

Ya he perdido la cuenta de cuántas veces he mostrado el interior de mi maleta al guardia de inspección mientras hacemos cola, de cuántas veces he subido al mismo ascensor y he ido inmediatamente a buscar la cima del Monte Fuji que queda a contraluz con cada puesta de Sol. Observar Tokio desde las alturas tras escapar de su jungla de cristal debe ser la misma sensación que salir a la superficie a respirar cuando sentimos que nos estamos ahogando en el fondo del océano.
Debo llevar una hora contemplando la capital japonesa casi en 360 grados. Si antes la luz venía desde el cielo, ahora viene desde las calles, desde las farolas y los neones. Es hora de volver a casa.

Dormida

Callejuelas de Tokio
Derechos: Flickr (chrisjongkind)

Shinjuku parece otro desde la última vez que lo vi a pie de calle. Se escuchan las mismas voces, la misma música saliendo de los pachinko, los mismos vendedores del ABC Mart anunciando alguna oferta, pero ahora hay mucha más gente. Apenas puedo entrar en la estación debido a la juventud que se agolpa buscando a su cita, a sus amigos, o a su encuentro casual. Mañana es lunes y muchos tendrán que trabajar, pero esta ciudad nunca duerme. No obstante, llego a la estación de mi barrio y parece que el tiempo ha retrocedido cuarenta años. Ya no escucho las carcajadas de las adolescentes hablando sobre la nueva pareja de su clase, ni la voz ronca de ese oficinista que con una botella de café negro en la mano hablaba sobre un tal Yoshida san. En su lugar, algunos gatos se suben a lo alto de un muro bajo la luz tenue de dos farolas.

Camino muy lento a casa por dos motivos. Uno de ellos es el de disfrutar del silencio tokiota como pocas veces he podido disfrutarlo hoy. El otro, para no perderme en un descuido, para qué nos vamos a engañar. Llego de nuevo al punto de las marionetas y los balancines y su sombra se proyecta a lo ancho de la calle por la luz automática que se enciende justo al pasar. Probaría, ahora sí, a fotografiar la escena, pero si de día queda sospechoso que un extranjero de casi dos metros esté haciendo fotos a una casa, de noche ya es algo que causa miedo. Causa miedo porque es una población que no está acostumbrada a los robos, causa miedo porque... y recreándome en estos pensamientos llego a mi edificio. Subo las escaleras y miro por última vez los tejados antes de entrar en casa, sabiendo que los primeros en verlos de nuevo serán los cuervos.

También serán ellos los mismos que darán los buenos días a los que van y a los que vienen. Mañana por la mañana quedarán los restos de una noche que muchos querrán olvidar y otros recordar durante mucho tiempo. Pero de lo que estoy casi seguro es de que no me encontraré con borrachos que regresan a casa en el primer tren de la mañana, sino con estudiantes que, sonrientes y en bicicleta, se dirigen a clase. Porque debo tener presente que hay una parte de Tokio que nunca duerme, pero otra que está dormida.

Cuando decidí darle a este blog bastante actividad procuré no expresar nunca (o casi nunca) mi opinión en las entradas, que estas fueran lo más neutrales posibles, pero sobre todo, decidí que nunca iba a contar nada sobre mi vida privada. Esta vez lo he hecho en esta entrada, mi entrada más personal hasta el momento. En ella describo en detalle (hasta donde mi cabeza recuerda) todo lo ocurrido en un domingo cualquiera de mi vida en Tokio. Espero que os haya podido transmitir el ambiente de sus calles y haberos hecho sentir un poco más cerca de la capital japonesa.

Si os ha gustado este tipo de entradas y queréis que siga escribiendo con este 'formato diario' podéis dejarlo en un comentario o darme un toque en Twitter @nekojitablog

Derechos portada: Flickr (jamesjustin)
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Sobre Ernesto Calero

Cuando llegué a Japón entendí que estábamos hechos el uno para el otro. Decidí compartir en un blog todo lo que veía y aprendía de Japón. Ahora estoy en busca y captura por soplón.
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45 comentarios :

  1. Me gusta mucho su manera de describir las cosas, me gustaría leer más en este "formato diario" saludos desde México. Atte. TacvboRed56

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  2. Muchas gracias por publicar estos blogs, soy una persona de Chile con 18 años de edad recién cumplidos, la verdad es que ver tus vídeos y leer tu blog, me hacen sentir un poco más cerca de Japón, quisiera viajar algún día para conocer, un saludo a Yuko y un saludo para ti Ernesto

    -Pablo

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  3. Me encanta el blog besos para vos y yuko

    Inea bsas argentina

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Bonito post. Aunque el punto neuntral esta muy bien para explicar aspectos de la vida en Japon, estas entradas lo hacen mas cercano y te hacen sentirlos como si los vivieses en primera persona. En resumidas cuentas, una mezcla de las dos maneras seria perfecto. Un saludo desde Leon, España.

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  6. me gusto mucho esta publicacion es una ventana a japon y el dia a dia dificilmente encuentras este tipo de informacion que yo personalmente prefiero me la cuente de esta manera, muchas gracias por tu blog y compartir esta informacion tan valiosa de verdad, saludos desde Mexico.

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  7. Me gusto mucho tu blog pudiste llegar a transmitir tus pensamientos y el entorno en que te encontrabas, me encantaría que sigas subiendo blogs como este saludos.

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  8. Pero que buena narrativa, Ernesto!! Felicidades!!! Despues lo complilas en PDF y que te lo compro!!!

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  9. Hola Ernesto!
    Tu manera de escribir me recordo a Kyoichi Katayama, ya creia que estaba leyendo alguna de sus novelas... Me encantó tu relato, crei que esos pensamientos los tenia solo yo ajaja, y es que a veces le pregunto a mis cercanos si piensan en la vida de otros, el punto de vista de un animal, cosa o persona y me dicen que eso es raro! que va!! jaja pero hay veces en que no puedo evitarlo.
    Espero que sigas escribiendo cosas asi ya que estaré leyendote, Saludos para ti y Yuko! son una hermosa pareja!.

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  10. Me encanto! tu forma de escribir es tan prosefional y de verdad te hacer sentir inmerso dentro de la ciudad y lo que estás haciendo, sigue así! el formato diario está de Lujo!!
    Saludos desde México Qro.

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  11. Me parece increíble el efecto de leer la perspectiva de otra persona acerca de lo que acontece en un día, sobretodo al momento de compararlo con el país/lugar donde vive el lector.

    Estaría bueno que de vez en cuando dediques ese tipo de entradas, tu blog en general es bastante interesante.

    Saludos!

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  12. Me deleitó con su modo de expresarse, más aun de una de las ciudades mas enigmáticas (a mi parecer) del mundo, y que con muchas ansias espero conocer algun dia. Así, espero un nuevo blog de este estilo.

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  13. Excelente Ernesto. Sentí paz mientras leía. Saludos

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  14. Menuda escritura, ya me gustaría a mí llegar a este nivel algún día (praticaré para ello, lo prometo). Me sorprendí por un momento, y no lo digo en mal sentido, no pensé en que escribías tan bien. Escribes muy bien, Ernesto. Me gustaría ver más entradas así.

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  15. Me encanto la lectura espero con ansias el siguiente saludos desde bolivia

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  16. Ernesto Felicidades me encanto tu narracion, y aun mas que hayas compartido parte de tu vida personal con todos nosotros. Saludos desde Estados Unidos

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  17. Que buena narrativa,en verdad es una pasada, hace tiempo no me detenía a leer semejantes párrafos en verdad entretienes mucho ojalas sigas en esto saludos desde chile!!!!

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  18. Me encantó la redacción, por momentos me acordé de algún libro de Murakami, saludos desde Argentina! Mariano.

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  19. Me gusto muchísimo, es casi imposible no imaginar en tu cabeza cada una de las cosas que tu aquí describes, Saludos desde Colombia.

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  20. Genial la entrada tío, he disfrutado mucho leyéndola así que te animo a que hagas más!

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  21. Excelente post! Me encanta como escribís. Saludos desde Argentina!

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  22. Me gusto mucho el post, fue casi como recorrer esas calles contigo. Seria que bueno que en ocasiones alternes con este tipo de narrativa

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  23. Te felicito, sin duda debes seguir haciendolo. Te leo desde chihuahua, mexico. Saludos!

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  24. Genial Ernesto. Me encanta leer tu blog y ver tus videos ya q me hacen sentir mas cerca d japon y ademas me sacan una sonrisa. Saludos a Yuko
    Peru--

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  25. Me que quedado inmersa en tus palabras Ernesto, parece un libro que te dan ganas de leer más y más, vamos que... unos vídeos excelentes y un blog perfecto.
    Te felicito, muchos saludos a ti y a tu esposa.
    *España, Andalucía*
    Lumixcat ;)

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  26. Es la primera entrada que leo de tu blog. Hace un par de días descubrí tu canal de Youtube y me enamoré de tu relación con la encantadora Yuko, así que quedé con ganas de saber más y llegué aquí a leer qué es lo que pasa. Por suerte he quedado fascinada con la facilidad que tienes para relatar el acontecer diario: el paisaje, las personas y hasta el sonido del lugar se me ha venido a la mente.

    Muchas gracias por la entrada más personal, me ha dejado una sonrisa para terminar el día.

    Saludos a ambos desde Chile <3

    -S

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  27. Me gustó mucho tu forma de escribir hasta sentí que te estaba acompañando en tu día sigue escribiendo así. Gracias

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  28. me encanto! por un momento me trasporte y escuche toda esa buya de los pachincos!
    me gusta tu block!
    sigue adelante!

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  29. Me encanta tu forma de escribir y expresarte. Realmente lograste cautivarme con esta lectura. Si continúas escribiendo con este 'formato diaro', seré una de las primeras en leerte.

    Muchas gracias ppr compartir tu experiencia, me ha permitido conocer sobre la cultura Japones, y para ser sincera, me interesa mucho. La forma en como te has dedicado a mostrarla hace que sea amena y personal, no como leer un simple folleto turístico sino algo real. Simplemente me encanta!

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  30. Tienes mucha sensibilidad escribiendo. Creo que has descrito muy bien las sensaciones que puede darte un paseo en Tokio... asi que no lo pienses mas y continua con este tipo de relatos!

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  31. Es agradable y tranquilizadora la forma en que describes una ciudad con tanta vida. Me es fácil imaginar las tonalidades del día y los ritmos de la gente.

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  32. Amé esto, me sentí ahí....❤

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  33. Enhorabuena por tu blog. Me parece muy interesante. Un saludo

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  34. Me ha encantado esta entrada. Había momentos en los que sentía que estaba allí, sobretodo cuando te refieres a la tranquilidad de tu barrio. Espero que hagas más entradas como ésta!

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  35. Impresionante, no tengo palabras era como estar hay mi cabeza se estaba imaginando todo a todo detalle. Me a encantado

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  36. Nosotros en Febrero de 2017 vamos a hacer un viaje a japon por libre y tus videos y comentarios nos estan sirbiendo muchisimo, seguir asi. Yuko me encantó la encerrona del maquillaje y de la cafeteria de las orejas de conejo! Jajaja!! Bsos desde España!

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  37. En lo personal, me encanta como escribes y describes todo lo que te rodea, me fascinaría seguir leyendo este "formato diario." Sí los escribieras todos los días lo leería sin pensarlo, jaja.

    Saludos desde Venezuela.

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  38. Me parece genial el enfoque que le das a manera de diario, es muy descriptivo y transmites de manera que uno siente que va caminando por esas calles y la mente de uno se pone a imaginar caras ,colores texturas y bueno la sensación de estar allá, buen Blog sigue asi

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  39. Me encanto la narracion, el estilo que le das al relato me parece de lo mas interesante.
    En un futuro, si es posible.. me encantaria seguir leyendo este tipo de historias.

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  40. Hola hola
    Escribes bien, me ha gustado.
    Mientras tomobuna taza de te, he estado leyendo tu entrada. La verdad es que he podido escapar un poco del aqui y del ahora. Me ha gustado... Gracias por el escape

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  41. Hola Ernesto! Es increíble, de verdad parecía como si te acompañase en tu día. Me ha encantado y casi, emocionado. Ir a Japón es el sueño de mi vida, y estas entradas me hacen mas llevadera la espera :) gracias por compartir todo esto con nosotros!
    Un saludo!

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    Respuestas
    1. Demasiada gente idealizando Japón.

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  42. Si Ernesto quisiera ir a misa un domingo ¿tiene alguna iglesia católica cerca? porque muestran templos paganos pero ninguna iglesia, otros blogers que han viajado también.

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  43. Hermoso relato, estoy muy entusiasmada de conocer Japón de vuestra mano, Ernesto.

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