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Mamá, quiero ser japonés: Adaptándonos a Japón

Boda internacional en Japón

Querer convertirse en japonés, o mejor dicho, ser aceptado por los japoneses, que te reconozcan como a uno más, es algo deseado por muchos de nosotros cuando nos toca vivir una larga temporada en Japón, quizá para siempre. Algunos de nosotros logramos integrarnos en la sociedad japonesa hasta el punto de pensar que solo nos separan los rasgos físicos. En cambio, otros no somos capaces de desprendernos de lo que ya traemos de fábrica, lo cual no debería suponer ningún problema, pero que acaba convirtiéndose en una pesadilla para los que queremos sentirnos integrados.

Basándome en casos de conocidos en Japón y conversaciones que he tenido con ellos he decidido exponer esta observación personal sobre situaciones que pueden ocurrir, imagino que independientemente de la nacionalidad, a aquellos residentes extranjeros en Japón. Es una situación de los más normal y que no solo nos puede pasar en Japón, sino que es extrapolable a cualquier otro país o cultura en el que acabamos de aterrizar.

¿Problema de identidad o problema racial?

La identidad de los japoneses
Derechos: Japantimes

La excusa perfecta, y además la que más he escuchado, cuando alguien no es capaz de adaptarse en Japón es acusar a los japoneses de racistas. En Japón somos diferentes, objeto de todas las miradas (no tanto, ¿eh?), al igual que cuando un japonés llega a España, convirtiéndose automáticamente en 'chino'. Sin embargo, aún teniendo nuestras diferencias en los rasgos y en el físico, uno puede adaptarse perfectamente a la cultura de su país de acogida y puede hacerse pasar por uno más. Pero para eso hay que querer.

¿Quién ha dicho que sea fácil? Lo cierto es que es bastante difícil, para algunos más que para otros. Todo va en función de la facilidad que tengamos para desprendernos de nuestra cultura y de la sensibilidad que tengamos para comprender y absorber la japonesa. Esto ya no tiene nada que ver con nuestra raza, es más, hay quién defiende que solo existe una, la raza humana.

Para un japonés, su raza y sangre es lo más importante para sentirse japonés, como si su raza fuera su símbolo de identidad (y encima, el tema de la raza japonesa hay que cogerlo con pinzas). Hay una gran cantidad de familias extranjeras, sobre todo del resto de Asia, que llevan viviendo en Japón durante varias generaciones, pero pese a haber nacido en Japón, a efectos legales no son japoneses. Ni siquiera tienen el derecho a voto, asunto muy criticado por los españoles que he podido conocer. Es muy curioso el hecho de que se quiera votar en Japón como hacen los japoneses, pero a la hora de, entre otras cosas, mostrar lealtad a la empresa y trabajar horas extra la respuesta sea "-No puedo seguir la costumbre de estar más de 8 horas en mi empresa porque ante todo soy español, no japonés". Continuando con una actitud así jamás nos tomarán como uno de ellos. Queremos ser japoneses, pero al mismo tiempo nosotros mismos nos ponemos las barreras culturales.

Dejando definitivamente de lado los asuntos raciales, ¿qué es ser japonés? ¿Qué es ser español? Como ocurre en cualquier país, en Japón (y en España) hay gente de todas las personalidades, por lo que si nos guiamos por la influencia de la cultura en cada persona, al haber individuos tan distintos, ¿quién de ellos sería japonés y quién no? ¿Habría personas más japonesas que otras? No estoy seguro de lo que es ser japonés para los japoneses, quizá su sangre y descendencia, pero me atrevería a decir que para los extranjeros, ser japonés debería suponer el completo entendimiento de la cultura japonesa, de sus normas, sus costumbres y su adaptación a ellas.

Empezando a adaptarnos a Japón

cómo ser japonés
Derechos: worldguide.eu

Imagina que los japoneses no pudieran vernos. Si pudiéramos hacerles creer que somos japoneses por nuestra forma de hablar, estructura de la conversación y elección de nuestras palabras ya tendríamos una gran parte del camino recorrido. Según el resultado de las veces que he hablado por teléfono y atendido a japoneses a través del porterillo de mi casa, podría decir que ahora mismo me encuentro en este punto, aunque tampoco me esfuerzo por ir más allá.

Lo óptimo sería hacerles pensar que nos hemos criado en Japón aunque pudieran ver que nuestros rasgos físicos no son japoneses. Esto es realmente lo complicado. Más de una vez, sobre todo cuando trabajaba en la cafetería, me han preguntado si soy japonés, pero estoy seguro de que solo lo hacían para halagar, algo muy típico en Japón. Para mis adentros pienso que jamás voy a poder comportarme como un japonés, ni siquiera es lo que quiero. Además, hay muchas situaciones en Japón que aún no sé cómo resolver

Un buen comienzo sería llegar a Japón dejando a un lado el orgullo y pensando en que no son ellos los que tienen que aprender de nosotros, sino nosotros de ellos. Es decir, todo lo contrario a lo que ocurre entre 0:09 y 0:13 de este vídeo.



También nos iría mejor si los viéramos de igual a igual, es decir, sin creer que somos superiores, pese a que a veces tengamos que lidiar con japoneses que se creen superiores a nosotros. No hay que desacreditar a los japoneses porque nosotros, de raza blanca, seamos la raza dominante. Es una soberana estupidez esto que he dicho, pero aún hay gente que piensa así y lo hace sin maldad e inconscientemente.

Otro aspecto a tener en cuenta para comenzar a adaptarnos a Japón es pensar que las situaciones que se dan en nuestro país y las que se dan en Japón se solucionan de manera distinta. El contexto actual en ambos países es completamente diferente debido a influencias históricas y culturales, por lo tanto, hay que evitar meter con calzador nuestra forma de hacer las cosas.

Dejar de escudarnos en nuestra condición de extranjero para que nos perdonen nuestros fallos, o lo que es lo mismo, terminar con el amae. Es normal que al principio y no tan al principio tengamos nuestros errores en algunas situaciones, pero no está bien seguir cometiendo los mismos errores una y otra vez sabiendo que los japoneses nos lo van a perdonar por ser extranjeros. Sí, efectivamente nos lo perdonarán, pero así nunca nos considerarán uno de ellos.

Y por último, decir que no se trata de obsesionarnos con intentar convertirnos en japoneses, sino hacer que los japoneses se sientan bien con nuestra presencia y viceversa. Tampoco tienes por qué sentirte japonés pensando en que traicionarás a tu nacionalidad de origen. De hecho, yo ni siquiera me siento español pese a llevar casi el 100% de mi vida en España, ¿cómo voy a sentirme japonés?
Trata de ser tu mismo, de conservar tu esencia, pero sin pisar la cultura del país en el que te alojes, sea Japón u otro cualquiera.

Integrarnos en la sociedad japonesa y hacer que los japoneses de nuestro entorno nos traten como a uno más no van a cambiar, por desgracia, las leyes que amparan a los extranjeros en Japón. Si tuvieras la oportunidad de vivir en Japón ¿te gustaría sentirte como uno más? ¿qué harías para conseguirlo?
Derechos: Flickr (gaijinbiker)
Derechos portada: howibecometexan.com
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Sobre Unknown

Cuando llegué a Japón entendí que estábamos hechos el uno para el otro. Decidí compartir en un blog todo lo que veía y aprendía de Japón. Ahora estoy en busca y captura por soplón.
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1 comentarios :

  1. Amm...bueno yo tengo 18 y quiero viajar a japon (ese es mi sueño) pero para alguien extranjero es difícil orientarse si no conoces a nadie ¿tu cuando llegaste a japon, ya conocias a alguien que te brindará apoyo o no?

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