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Vivir en Japón y cómo ha influido en mi vida

Rockabilly en Yoyogi

Haber vivido en Japón, estar casado con una japonesa y mudarnos de nuevo a Tokyo dentro de unos meses han provocado un gran cambio tanto en mi personalidad como en la forma en la que ahora veo la vida y los acontecimientos que ocurren a mi alrededor. Uno siempre trata de ganar experiencias, de mejorar, lo que las madres suelen llamar madurar, pero no todos estos cambios se producen siempre por la fusión de dos culturas, por la fusión de diferentes contextos. ¿Quieres saber cómo ha influido Japón y su cultura en mí? No te pierdas esta entrada.

En 2010 pasé de tener una cierta estabilidad en la vida al dejar mi trabajo de desarrollador software que llevaba haciendo desde 2007, convirtiéndose en un ir y venir entre España y Japón. Pasaba siete meses en Japón y regresaba por un año a España, para después volver otro año Japón, no sin antes haber estado viviendo por tres meses en un pequeño pueblo de Chiba en 2012. Mi vida es una montaña rusa, una montaña rusa que ha dado lugar a que mi personalidad cambie por completo.

Si juntamos todas las etapas que he pasado en Japón tenemos un total de dos años, un tiempo bastante corto para considerar que una cultura ha calado tan hondo en mi personalidad. Sin embargo, lo que ha hecho que la cultura japonesa influya tanto en mi vida ha sido el hecho de estar al 100% entregado a ella desde el minuto uno. Desprenderme de mi propia cultura y costumbres, abrir mi mente, procesar todos los conocimientos adquiridos y utilizarlos a mi favor. Además, el tiempo que paso en España lo hago al lado de mi mujer, por lo que aún estando lejos de Japón sigo en contacto con su cultura.

Aprovechando que menciono la cultura, ¿qué es la cultura japonesa? ¿podemos encontrar los mismos aspectos culturales y costumbres en todo Japón? Al no tener una respuesta específica, en lugar de llamarlo cultura japonesa, me referiré a ella como la cultura del entorno en el que he vivido en Japón. Por esto, lo experimentado en Japón variará de una persona a otra en función del lugar que haya ocupado en la sociedad, en función de sus relaciones personales, de su contexto. Como resultado de ese contexto, he notado cambios en mi vida como:

Me inclino ante ti

Derechos: Flickr (90664717@N00)

Hayas ido a Japón o no te habrás dado cuenta de que la inclinación es un gesto tan utilizado por los japoneses que forma parte de la vida cotidiana. Es un gesto que sirve como saludo, como despedida, como agradecimiento, y que su grado de inclinación irá en función del respeto mostrado hacia la otra persona. En este enlace podemos observar que cuanto más nos inclinemos, mayor será el grado de respeto o arrepentimiento mostrado.

No creas que voy haciendo inclinaciones de 90 grados por la calle, pero desde que pasé mi primera temporada larga en Japón volví a España sin dejar de hacer pequeñas inclinaciones de apenas 15 grados llamadas eshaku. Esta inclinación se hace en cualquier momento, cuando alguien te deja paso y se lo agradeces, cuando saludas a algún amigo o para despedirlo, es algo tan cotidiano que sale de manera involuntaria. Estoy seguro que muchos de los que habéis viajado a Japón habéis vuelto a vuestro país con este 'tic'.

Soy más paciente

Aún no he conseguido ser todo lo paciente que me gustaría, pero sí que es cierto que he observado cierto cambio en mi capacidad de esperar algo de alguien, como podría ser una respuesta. En el entorno en el que me he movido en Japón, no importa si has enviado un mensaje a algún amigo y la respuesta no ha llegado de manera inmediata. Se presupone que la respuesta no ha llegado porque aún esa respuesta no puede satisfacer nuestra necesidad y hasta que no se encuentre una respuesta adecuada, esta no será enviada.

Antes de influirme de tal manera, cuando estaba en España prefería escuchar una respuesta inmediata para evitar que la paciencia pudiera conmigo pese a que la respuesta no aportara nada. Sin embargo, ahora no me importa esperar (hasta cierto límite) no solo a la hora de preguntar algo, sino también cuando me propongo conseguir alguna meta o propósito. Esto también ha influido en mi constancia y dedicación, algo que muchos japoneses también tienen bastante desarrollado.

Mostrar modestia y humildad

Mi naturaleza es bastante negativa de por sí. No valoro nada de lo que hago y jamás lo haré, pero me he dado cuenta de que aún se podía ser menos positivo (risas). Quizá este cambio haya sido provocado por una necesidad de no sobresalir ante el resto, de no llamar la atención, de no colocarme 'medallitas', por decirlo de manera coloquial. A continuación utilizaré un ejemplo bastante descriptivo.

En Japón, cuando alguien nos hace algún tipo de halago ¡Tu japonés es muy bueno!, responder algo tan sincero como Gracias, la verdad es que no estudio mucho pero me encanta el idioma, no podría ser lo adecuado en algunas situaciones. Pese a que no estamos mintiendo en nuestra respuesta, es mejor responder algo como Gracias, pero mi nivel es todavía muy bajo y tengo que esforzarme más, aunque no sea verdad. Es mejor ponerse por debajo de lo que somos realmente. Esa muestra de humildad demostrará que somos muy habilidosos a la hora de relacionarnos dentro de la cultura japonesa. Recuerda que en Japón se valora más a alguien que se esfuerza pese a no ser muy bueno en lo suyo, que a alguien que es capaz de conseguir algo sin mostrar esfuerzo.

Cuido lo que no es mío

Cuidar algo que no es tuyo no tiene por qué ir ligado a la cultura japonesa, ya que es algo que cualquier persona responsable haría independientemente de su cultura nacional. Sin embargo, nosotros podríamos pensar que esto es llevado al extremo en Japón, sobre todo, tras conocer los dos ejemplos que utilizaré para ilustrar este apartado.

El primero de ellos es muy reciente, ocurrido la semana pasada, y se trata de algo tan simple como doblar un papel. El tutor que se encarga de dirigir mi trabajo de fin de carrera me dio un folio donde habíamos apuntado, a modo de borrador, algunas indicaciones para mejorar mi trabajo. Pese a que sabía que el folio era para mi pregunté si podía llevármelo a casa y en lugar de cogerlo, volví a preguntar si podía doblarlo antes de guardarlo. Tomé el papel con ambas manos como si de una tarjeta meishi se tratase y lo guardé en mi mochila con sumo cuidado. Dar tanta importancia a un papel es algo que no hubiera hecho si no hubiera sido por influencia de la cultura japonesa.

El segundo ejemplo que quiero contaros ocurre con frecuencia en Japón. Cuando recibimos algo o incluso cuando hemos comprado algo para alguien hay que mostrar respeto y tener sumo cuidado con el lugar en el que depositamos ese algo, digamos, una bolsa. Está muy mal visto dejar algo de alguien apoyado en el suelo, sea en la calle o en un restaurante. Es algo que con llamadas de atención por parte de la gente de mi entorno y mucha observación he ido aprendiendo hasta el punto de cuidar detalles tan específicos.

Cuido las relaciones personales

Derechos: Flickr (yasuhirotao)

No significa que antes de empezar a tener contacto con la cultura japonesa no cuidara mis relaciones, pero sí que debo admitir que Japón ha provocado que vaya aún más allá y me fije en aspectos de la relación que antes no hacía. Por ejemplo, ahora cuido más lo que digo según el contexto en el que me encuentre. Esto es mucho más complejo de lo que parece y necesitaría una entrada únicamente para explicarlo (que la habrá) pero, en pocas palabras, actúo basándome en lo que la otra persona espera de mi y digo lo que esa persona espera oír de mi.

¿Cómo se traduce todo esto? Evito cualquier tipo de conflicto y discusión con otras personas haciendo algo que en España se conoce con la expresión 'dar la razón como a los tontos'. Obviamente no estoy considerando tonto a nadie, pero mi vida ahora se enfoca más en la productividad que en perder el tiempo con conversaciones que no llevan a nada.

Un claro ejemplo es lo que ocurre en Facebook, algo que veo todos los días, discusiones inútiles que deterioran la relación entre contactos e incluso entre amigos. No se trata de no demostrar nuestra opinión de manera libre, sino de saber cómo demostrarla y ante quién. Todavía sigo yéndome de la lengua y confundiendo contextos, algo normal por otro lado, ya que no he crecido en una cultura tan centrada en las relaciones humanas, pero no deja de ser curioso cómo esto ha influido en mi personalidad.

Diferentes significados para un mismo concepto

En Japón he aprendido a no utilizar conceptos creados o adaptados por nuestra cultura en la propia cultura japonesa. El significado de algo tan simple como la nieve o la lluvia (diferenciando entre distintos tipos de nieve o lluvia) no es igual en la cultura japonesa que en la nuestra. Imagínate entonces las diferencias que puede haber en conceptos más complejos como libertad o sociedad.
Este es uno de los motivos por el que se producen muchos malentendidos culturales y creemos que algo que es entendido en nuestro país de una forma, se entiende de igual manera en Japón.

Es algo que aún está creciendo en mi y que apenas ha hecho que me de cuenta de su existencia. Pero una cosa es saber que los conceptos son distintos y otra es saber cuáles son esos conceptos y cuáles son sus diferencias entre nuestras culturas. Es algo que con el tiempo iré aprendiendo a diferenciar, pero por ahora me considero afortunado de poder disponer de dos puntos de vista diferentes y respetarlos: mi cultura de nacimiento y mi cultura de acogida.

Los cambios que la cultura japonesa ha producido en mi no los considero como un cambio a mejor, ni a peor, tan solo me han proporcionado una nueva forma de ver la vida. Además, estar en contacto con ambas culturas me está permitiendo suplir las carencias de una con las ventajas de otra y viceversa. A eso se le llama ser un aprovechado, algo que debo mejorar también ;)

¿Cómo ha influido en ti la cultura japonesa? ¿Has notado algún cambio en tu personalidad?

Derechos portada: Flickr (sabsub)


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Sobre Ernesto Calero

Cuando llegué a Japón entendí que estábamos hechos el uno para el otro. Decidí compartir en un blog todo lo que veía y aprendía de Japón. Ahora estoy en busca y captura por soplón.
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9 comentarios :

  1. Espero, algún día, poder responder a esas preguntas acerca de cómo me ha influido la cultura japonesa, pero mientras tanto disfruto mucho leyendo cómo el país del sol naciente ha cambiado tu manera de ver la vida y cómo te ha enriquecido en lo personal. Soy de las que piensan que viajar es la única manera de expandir nuestros horizontes; el remedio para no ser tan cortos de miras. O abrimos nuestra mente o estamos vacíos y perdidos.

    Fantástica entrada, como siempre.

    Un saludo :)

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    1. Viajar es la única manera de abrir nuestra mente. Precisamente esta frase es una de las eliminadas en esta entrada para que no fuera tan larga, y es exactamente como lo dices!

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  2. Pues me ha encantado la entrada puesto que mi forma de ser tiene mucho que ver con este tipo de comportamiento, por eso me siento bastante identificada con la cultura japonesa, enhorabuena y sigue publicando!!!

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    1. Hay personas que nacen en el lado equivocado del mundo :)

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  3. Es curioso, en muchos puntos (sin haber ido nunca a Japón por ahora) me recuerda a mi xD Quizas debi nacer Nipón, quien sabe :P
    Muy curiosa la entrada, y de la que muchos deberían aprender (aunque no creo que esos lean este blog)

    Sigue asi! ^^

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    1. Muchas veces no encajamos en nuestra sociedad y costumbres, vamos a otro país y voilà, nos sentimos mucho más integrados!

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  4. Me ha parecido una entrada muy interesante, de hecho, es curioso cómo en la forma de escribir esta misma entrada se confirman algunos de los aspectos de los que hablas :)

    Y sí, el "tic" de inclinarse me pasó a mi también cuando volví y eso que sólo estuve allí 20 días, si es que lo asimilas y luego te sale sin darte cuenta (risas).

    Saludos!

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    1. Ese tic es el mejor souvenir que puedes traerte de Japón jejeje.

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  5. Buen post, interesante como todos. Yo creo que nací en el lado equivocado, pero creo que en este mundo hay pocos lados acertados en los que me encontraría bien, por eso me hace feliz viajar y por eso de todo lo que he visto lo que más me gusta hasta hoy es Japón. Me siento muy identificada y creo que encajaría en ese país que tiene todo lo que al mío le falta. Me das mucha envidia. Estoy de acuerdo con todos.

    Saludos!!

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