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Navidad y año nuevo en Japón: Costumbres que deberías saber (2)

Continuando con esa entrada tan festiva donde expliqué algunas características de la Navidad en Japón, hoy llega su continuación, y ahora que ya por fin estamos en 2014. ¿Cómo vive Japón el año nuevo?


Udón para navidad
Soba para vivir más

La noche en la que entra el año nuevo es muy importante para la cultura japonesa. Incluso se dice que es la festividad más importante de todo el año y para la que se realizan gran cantidad de preparativos. No olvides que una vez termina la Navidad (día 25), toda la decoración navideña desaparece para dejar paso a la decoración de año nuevo (お正月). Esa misma noche es requisito indispensable cenar soba, cuánto más larga mejor, ya que se piensa que, con ello, la buena suerte para el nuevo año y la esperanza de vida aumentan. Como ves, en Japón se llega a ser muy supersticioso. Si crees que vas tarde, no es así, puesto que hasta el 15 de enero se da por válido aumentar tu suerte a base de soba ;)
Hay quien tras la cena continúa la fiesta, o bien se acomoda en el mejor lugar para seguir con la celebración de año nuevo. Se trata de ver el amanecer (si has ido de fiesta puede que veas borroso), la primera salida del Sol del año. Puede sonar bastante perezoso, pero es posible encontrar numerosos grupos de japoneses en colinas o incluso playas para disfrutar de tal acontecimiento... si el clima lo permite.

Continuando con la comida, al empezar el año todo debe ser especial, por lo que la primera comida del año no es para menos. Se trata de la Osechi Ryouri (御節料理), un manjar formado por pescados, carnes, verduras y marisco de lo más variado. Algo que no difiere mucho de lo que comemos en nuestros respectivos países, pero que sí tiene algo muy peculiar, y es su formato cuadrado.

osechi
Osechi que comimos en casa
Si te atrae la arquitectura tradicional japonesa, habrás observado que todo se compone por espacios cuadrados y que estos espacios se pueden transformar y cambiar de tamaño con tan solo 'hacer desaparecer' las paredes. Si observas la comida sin pensar no es fácil darse cuenta, pero una vez tomaba la foto anterior me dije: ¡Vaya! ¡Visto así parece el interior de una casa! La relación REAL que pueda tener este formato con la arquitectura japonesa la desconozco por completo, por lo que solo estoy haciendo una comparación a nivel personal. De hecho, lo comenté con mi familia política y estos solo se rieron como si de un chiste se tratara, por lo que muy en serio no debieron tomar mi comentario ^^U.

mochi
El mochi asesino
Para terminar de hablar de comida (de una vez), sería una falta grave no mencionar el mochi, un pastel de arroz que también se considera como comida tradicional de año nuevo y se consume durante los primeros días del año. Por supuesto, el resto del año también, pero durante esta época tan señalada se convierte en algo especial. De hecho, incluso se incrementan los fallecimientos por atragantamiento. Si alguna vez has comido mochi, o al menos intentado, te habrás dado cuenta de que este se convierte en una pasta asesina que si la ingieres en grandes cantidades puede resultar bastante complicado de tragar. En 3 días, el mochi ya se ha cobrado 4 vidas en Japón. Ojo con el mochi.

Si prefieres salir a la calle a rebajar el Osechi Ryouri, puedes dirigirte a cualquier templo o santuario cercano para realizar las peticiones de año nuevo. Sin darte cuenta, estarás participando en otra fiesta tradicional, el Hatsumode. El problema, decenas de miles de personas habrán tenido la misma idea que tu.

Colas en Japón
Ejemplo de paciencia japonesa
Tras soportar esta cola y depositar (realmente, tirar como un bellaco) 15 yenes a la caja de las ofrendas, uno ya tiene la posibilidad de realizar las primeras peticiones para el nuevo año. Tan solo hay que llamar al Dios perteneciente a dicho templo y realizar la petición, no sin antes haberle dicho tu dirección. Y lo digo en serio, es necesario indicarle donde está tu casa para que su buena suerte te llegue a ti y no a otro.
Las fotos han sido tomadas en el templo budista Narita san (成田山), el cual es el segundo o tercer templo que más gente recibe en todo el área de Kanto.
Este año ha sido la primera vez que he asistido a un Hatsumode, pese a que ya tuve una oportunidad hace algunos años, pero hubo algo que me echo para atrás. ¿Quizá sea esto?

Cola para ir al templo
Inicio de la cola, a un kilómetro y medio del templo

Templo narita san
Pero realmente merece la pena

Una vez terminada la colosal tarea de pedir en el Hatsumode, uno puede disfrutar del ambiente que se genera en torno a los templos, como si un festival de verano se tratara. Todo se llena de coloridos puestos de comida de dudosa calidad y de atracciones variopintas. Si no fuera por los chaquetones, ¿Quién diría que no es un matsuri?

Templo narita san 2
Okonomiyaki, pollo frito, yakisoba y mucha más gastronomía japonesa
Pero no todo van a ser fiestas y comilonas... El año nuevo en Japón también trae obligaciones, y entre ellas se encuentra la Gran limpieza de año nuevo, en la que escolares, oficinistas o yo mismo en mi casa realizamos una limpieza a fondo para comenzar el año sin restos de lo que ocurriera el año pasado. Como hasta ahora ha sido festivo en Japón, la limpieza comenzará el próximo día laboral, que precisamente se atrasa para muchos debido al fin de semana. Pero de esta nadie se libra. ¡Todos a limpiar!
Además, para eliminar los malos residuos del pasado año, está bien visto saldar todas las deudas antes de fin de año. Echando cuentas... ¡solo tengo que pagar facturas!
Y hablando de pagar, en Japón no existe el día de Reyes (el 6 de enero ya nadie se acuerda de las vacaciones), pero los más jóvenes reciben el otoshidama el día de año nuevo. Es un regalo, dinero, más bien, recibido por la familia y que viene muy bien para los más peques (y para mi).
Ya que Japón es un país donde regalar está a la orden del día, en año nuevo se aprovecha para devolver favores a alguien que nos haya ayudado durante el pasado año. Para ello, que menos que hacerle un regalo, conocido como seibo, ¿no? El problema (o no) es que las relaciones en Japón están dictadas bajo estricto protocolo, por lo que si la persona que te ayudó en su momento quiere tener una relación cercana contigo, puede que se tome el seibo como un regalo que has hecho de manera forzada, antinatural, por lo que puede sentir ofensa. Si no quieres llegar hasta este punto, lo mejor es que la hagas sentir que no es un regalo para devolver un favor o deuda. Quizá esto explique lo que a muchos nos sorprende, es decir, el por qué muchos japoneses no ayudan a otros cuando estos se ven en ciertos problemas (un resbalón o caída, por ejemplo). Al no ayudar, están evitando que la persona ayudada se vea en la necesidad de devolver el favor. ¡A saber!

Y recuerda que durante estas fechas casi que no existe el trabajo en Japón, aunque algunos hayamos terminado el nuestro a las 2:30 de la madrugada. ¡FELIZ AÑO NUEVO!






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Sobre Ernesto Calero

Cuando llegué a Japón entendí que estábamos hechos el uno para el otro. Decidí compartir en un blog todo lo que veía y aprendía de Japón. Ahora estoy en busca y captura por soplón.
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