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De recuerdos, promesas cumplidas y matsuris

Justamente hoy se cumplen cinco años del regreso a España tras mi primer viaje a Japón. Un 16 de octubre de 2008, día en el que experimenté una sensación completamente opuesta a lo que sentí el día 2 del mismo mes, cuando pisé el país por primera vez.
Vine a Japón sin saber muy bien a lo que me enfrentaba. Apenas había leído sobre cultura japonesa, apenas podía balbucear algunas palabras y lo más terrorífico, nunca había viajado a otro país, con todo lo que ello implica, no saber moverse por aeropuertos, volar por primera vez, donde ir una vez llegado a Japón...
No se si sería mi temprana edad o que tenía más agallas que ahora, pero no me lo pensé dos veces y compré el billete, tan solo impulsado por esa belleza natural y urbana a la que estaba dispuesto a fotografiar.
Y es que Japón me sirvió para cambiar muchos aspectos en mi vida. Por ejemplo, gracias a Japón comencé a interesarme por la fotografía, la cual ha cambiado muchísimo mi forma de ver las cosas. Ahora miro todo con ojo fotográfico y gracias a ello capto detalles de mi entorno que de otra manera pasarían desapercibidos. Es difícil explicarlo, pero si te dedicas a ello, ya sea por trabajo o por placer, me entenderás.
Gracias a Japón también volví a interesarme por el estudio, no solo del idioma, gracias al cual volví a Japón tres años más tarde, si no también por su historia, arte, literatura, economía, etc, ingresando en la universidad de Sevilla para entrar en la recién estrenada carrera de Estudios de Asia Oriental.
Podría decir que Japón ha cambiado mi vida por completo, es el condicionante de mi situación actual, y quien lo diría, lo que comenzó como un viaje de dos semanas hace cinco años se convirtió en promesas cumplidas. Y es que ese 16 de octubre de 2008 me prometí en silencio que volvería. Y aquí estoy.

16 de octubre de 2013

Aunque esté en Tokyo, no es la ciudad en la que más a gusto me encuentre. Personalmente prefiero Nara, Kyoto o como mucho Osaka, ciudades que ya visité hace cinco años y que hace tan solo un año volví a visitar (solo Kyoto). Sin embargo, Tokyo es tan grande que algún lugar que me atraiga debe tener, y de hecho, lo tiene.
Vivo en Ikebukuro. Se dice que es el barrio de las chicas otaku y uno de los más animados de Tokyo. Pero si caminas unas calles en dirección oeste...

hombre japonés

Casa japonesa

Bicicleta en Japón

Pero a medida que te acercas a la estación, el entorno va tomando un aspecto más dinámico y moderno, donde las viviendas unifamiliares van dejando paso a locales, restaurantes y tiendas llenas de carteles luminosos. Mismo barrio, en tan solo 100 metros. El cambio es abismal.

Edificio larga exposición

Calle de Rikkyo

Coche en Ikebukuro

Y es llegar a la estación y encontrarse con un matsuri, en concreto, el Tokyo Yosakoi, celebrado en los días 12 y 13 de octubre. A partir de este momento olvidé las fotos del barrio y me centré en tomar fotos de los grupos y sus coreografías. Estos grupos habían tomado prácticamente todas las calles circundantes a la salida este de la estación y al final de cada una había una tarima con los jueces que valoraban cada una de las coreografías.
A ambos lados de la calle, como si de un hanami se tratara, el público había colocado los plásticos de rigor para ver el espectáculo desde primera línea. Como siempre, este espacio delimitado tan delicadamente debe ser respetado y entrar sin zapatos.

Zapatos en matsuri

Yosakoi Ikebukuro

Yosakoi Ikebukuro 2

Yosakoi Ikebukuro 3

Yosakoi Ikebukuro 4

Yosakoi Ikebukuro 5

Yosakoi Ikebukuro 6

Continuará...
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Sobre Ernesto Calero

Cuando llegué a Japón entendí que estábamos hechos el uno para el otro. Decidí compartir en un blog todo lo que veía y aprendía de Japón. Ahora estoy en busca y captura por soplón.
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1 comentarios :

  1. Comparto el gusto contigo amigo, ciertamente prefiero Hyogo (Osaka, Nara, y por que no Kyoto), gente calida coom en Andalucia. Que te vaya bien. Saludos.

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