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Becas de estudios en Japón: Parte 1

Tras una leve presentación de lo que se nos avecina con este nuevo blog, vamos a entrar en materia, que para eso hemos venido, ¿o no?
Las posibilidades de estudiar en Japón con becas ya sean de España o incluso de Japón son variadas. Una de las más conocidas (fijo que el 90% de vosotros la conocéis) es la Monbusho, Monbukagakushou para los amantes de los trabalenguas.
Esta beca te permite hacer un máster en Japón, entrar en un programa de investigación, formarte como profesor, o bien continuar tus estudios asiáticos en Japón, entre otros. El problema de esta beca es que ofrece muy pocas plazas al año para España (desconozco como será en otros países), por lo que es difícil de conseguir a no ser que tengas un expediente académico excepcional.

Por eso, las becas que hoy trataremos aquí son algo diferentes, pero que nos abrirán también las puertas a las universidades japonesas. La primera diferencia es que en lugar de ser ofrecidas por Japón, son ofrecidas por tu universidad. Se tratan de las becas de movilidad internacional (no confundir con Erasmus).
En nuestro caso, la universidad de Sevilla nos comunicó a finales del año 2012 que habían conseguido unas 24 o 26 plazas para estudiar tanto en China como en Japón. Estas plazas podían ser ocupadas por carreras como Arquitectura, Arte y por supuesto, nuestra carrera, Estudios de Asia Oriental.
Era la primera vez que la universidad de Sevilla conseguía algo tan jugoso, por lo que la gran mayoría nos pusimos manos a la obra para dar la talla con los requisitos, que no se trataban de otra cosa que la acreditación de un B1 en inglés (algo que se convirtió en un problema que contaré más tarde) y en japonés o chino, algo que jugaba en nuestro favor, puesto que en nuestra misma carrera estudiamos japonés/chino, que ya nos acredita el idioma matemáticamente, cosa que no podría aplicarse a las otras carreras. Jugábamos con ventaja y había que aprovecharlo.

Por ahora todos estábamos en las listas de admisión elaboradas por la universidad de Sevilla. Ya nos veíamos con un pie en Japón, pero las cosas no son tan fáciles, sobre todo si se hacen por primera vez, con prisas y sin tiempo, por lo que los contratiempos no tardaron en llegar
.
No os perdáis como sigue la historia, podríais ser los siguientes...
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Sobre Ernesto Calero

Cuando llegué a Japón entendí que estábamos hechos el uno para el otro. Decidí compartir en un blog todo lo que veía y aprendía de Japón. Ahora estoy en busca y captura por soplón.
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